Estimados colegas y socios,

Les dejamos esta columna de opinión de nuestra directora y Doctora en Educación, la psicóloga clínica, María Elena Gorostegui, que habla sobre cómo abordar el periodo de la PSU en los jóvenes.

 

PSU

 

PSU: SUGERENCIAS PARA EL MANEJO DEL STRESS

Sin duda, rendir la PSU genera stress en la medida que los resultados  constituyen un hito que puede abrir o cerrar posibilidades futuras: ya sea entrar a la Universidad, a la carrera anhelada y para la cual ha habido un período de preparación, que en casos extremos se inicia en pre-básica con la preocupación de los padres por saber los resultados obtenidos ese año por el establecimiento educacional al que ingresa el niño. O bien, para  buscar otras alternativas ya  sea trabajo o preparación  para presentarse al año siguiente. Un resultado por debajo de lo esperado, podrá también  marcar el inicio de un año de moratoria social en que el joven, no tendrá un rol definido como estudiante, trabajador o incluso al interior de la familia.

Por otra parte, la PSU es un evento que va a evaluar cuantitativamente, vale decir, en cantidades y números, el esfuerzo realizado durante prácticamente  los 12 años anteriores.  Es natural que la situación genere estrés, lo que no solamente es  natural, sino también deseable. Un moderado nivel de ansiedad y motivación por resultados, prepara al organismo para mejores respuestas, que las que se producen con bajos niveles motivacionales y/o por resultados.

En cuanto a cómo debería  prepararse  mentalmente el estudiante para esta prueba, es clave no sobrefocalizar la actividad, los intereses, las preocupaciones y las conversaciones en el evento. Más peligroso aún resulta restringir y estrechar los caminos a los resultados, definidos sólo  como éxito o fracaso. Importante definir caminos y alternativas para diferentes resultados.

La Ps. y Doctora en Educación, María Elena Gorostegui,

La Ps. y Doctora en Educación, María Elena Gorostegui.

Hay recomendaciones que no se alejan mucho del sentido común y dela lógica. Básicamente, el joven no debiera hacer cosas muy diferentes de las que ha hecho durante sus 12 años de escolaridad en los  que ha enfrentado innumerables situaciones de  evaluación.  Como ante cualquier situación  de estrés  y alta exigencia, en este caso, intelectual, la preparación con que cuente, es un factor clave. Clave sentirse preparado y si ello no sea logrado, al menos confiar en los  propios recursos para responder.. Adicionalmente, deberá haberse familiarizado con técnicas y habilidades específicas para responder pruebas objetivas y particularmente el tipo de preguntas y alternativas de respuestas que ofrece la PSU. Conocer el instrumento con que será evaluado, es un factor que correlaciona con mejores puntajes.

No hay una especie de “preparación mental”  que por sí sola reemplace a los otros factores explicados. No obstante, que la correlación entre preparación y naturalmente notas de enseñanza media y puntajes en la PSU positiva, no es absoluta.  Lo importante es que el joven se haya preparado, confíe en sus posibilidades y que sepa cómo debe responder este tipo de pruebas.  Y bueno, también hay un factor suerte.

Confiar en que como  dicen los hinchas, cuando un equipo  sale a jugar un partido ante un rival, por fuerte que sea, se sale a la cancha con un marcador cero a cero, y tiempo por delante para jugar un buen partido. Un poco de buen humor y espíritu deportivo más que competitivo, tampoco están de más.

Los padres y amigos, deberán mantenerse interesados, porque es natural que lo estén. El joven se sentiría muy decepcionado si a nadie le importara cómo le va a ir. La situación es ansiógena y  estresante, entonces no se esperaría  que las personas significativas para él, afirmen que la cosa es sencilla, que no hay para qué ponerse  nervioso, que a fulanito le fue estupendo, etc. Simplemente acompañarlo, estar cerca sin asfixiar, respetando espacios y distancias. No  comprometerse (en especial los padres) al punto de que un mal resultado estaría frustrando sus propias expectativas y proyectos, más allá de las expectativas y proyectos del hijo. Y bueno, mostrarle caminos alternativos. El resultado exitoso, el puntaje nacional no es lo único,  ni esa universidad, la única, ni esa carrera.

En cuanto a recomendaciones, son las que dimos más arriba. Más concretamente, se puede sugerir dejar de estudiar al menos 24 horas antes del inicio del período de  pruebas. En segundo lugar, los espacios de tiempo entre  una prueba y otra, no dedicarlos a comparar respuestas con los amigos que también rindieron pruebas: sólo lleva a confusiones. En tercer lugar,  una vez rendida la prueba correspondiente, dedicar el resto del día, a hacer aquello que más le atraiga y le distraiga: deporte, cine, TV, música, algún paseo, reunión con amigos que no estén rindiendo la prueba, dormir, descansar, comer (sano).

Y finalmente.  Confiar en que como  dicen los hinchas cuando un equipo  sale a jugar un partido decisivo  ante un rival, por fuerte que sea, se sale a la cancha con un marcador cero a cero, y tiempo por delante para jugar un buen partido. Un poco de buen humor y espíritu deportivo más que competitivo, tampoco están de más.

 

 

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